Diarrea infantil: cómo cuidar al niño en casa y cuándo correr al pediatra
Pocas cosas asustan tanto a los padres primerizos como una diarrea de un bebé. Cinco pañales en una mañana, el niño llorando, fiebre baja, miradas de pánico cruzadas entre la pareja. Lo cierto es que la diarrea aguda en niños es la cosa más frecuente del mundo y casi siempre se resuelve sola con hidratación bien hecha en casa. Pero hay un puñado de señales que sí obligan a coger el coche y plantarse en urgencias. Vamos por partes.
Qué se considera diarrea en un niño
Diarrea es el aumento de frecuencia (más de tres deposiciones al día), disminución de consistencia (líquidas o muy blandas) o ambas cosas a la vez, durante al menos un día. Importa el contexto: un bebé de pecho hace 5-7 deposiciones blandas al día y eso es normal. Un niño de 4 años con dos deposiciones líquidas diarias durante una semana sí cuenta como diarrea, aunque no sea aguda.
La duración separa dos cuadros muy distintos:
- Diarrea aguda: menos de 14 días. Suele ser viral, se resuelve sola.
- Diarrea persistente: entre 14 y 30 días. Conviene investigar.
- Diarrea crónica: más de 30 días. Siempre estudio médico.
Las causas más frecuentes en niños
Virus (la inmensa mayoría)
- Rotavirus: clásico en menores de 3 años, ahora menos frecuente gracias a la vacunación.
- Norovirus: explosivo, muy contagioso en colegios, dura 24-48 horas.
- Adenovirus: cuadros más prolongados.
Bacterias
- Salmonella, Campylobacter, Shigella: heces con moco o sangre, fiebre alta, dolor abdominal intenso.
- Suelen aparecer tras consumo de huevo poco cocinado, pollo mal cocinado o agua dudosa.
Parásitos
- Giardia lamblia: diarrea prolongada, gases, mal olor, pérdida de peso lenta.
- Amebas: más raras, viajeros a zonas tropicales.
No infecciosas
- Antibióticos: alteran la flora y producen diarrea benigna.
- Intolerancias alimentarias (lactosa, fructosa).
- Alergia a proteína de leche en lactantes.
- Diarrea funcional del niño pequeño (cuadros recurrentes sin gravedad).
Si quieres profundizar en parásitos, conviene leer nuestro artículo de parásitos en niños y nuestra guía de desparasitación infantil.
Lo único que importa de verdad: la hidratación
El verdadero peligro de una diarrea infantil no es el bicho que la causa, sino la pérdida de líquidos y sales. Un bebé puede deshidratarse en pocas horas si la diarrea va con vómitos, fiebre y rechazo del biberón. La medida más eficaz, validada por décadas de pediatría mundial, son las soluciones de rehidratación oral.
Cómo se da la rehidratación oral
- Comprar el sobre en la farmacia (no fabricarlo en casa con sal y azúcar al cálculo).
- Disolver en la cantidad exacta de agua que indica el envase.
- Dar a cucharaditas o jeringa, muy poquito y muy seguido (5-10 ml cada 2-5 minutos).
- Aumentar volumen cuando se tolere bien.
- Mantener pecho o biberón a demanda durante todo el cuadro.
Las bebidas isotónicas deportivas, los zumos azucarados y los caldos no sirven para rehidratar y muchos empeoran la diarrea por su contenido en azúcar. La solución de rehidratación oral está formulada con la proporción justa de glucosa, sodio, potasio y citrato.
Qué darle de comer durante la diarrea
El concepto antiguo de "dieta astringente estricta" durante días está superado. La pediatría actual recomienda volver a la dieta normal cuanto antes, simplemente eliminando lo que aumenta la fermentación intestinal:
Lo que sí conviene en los primeros 1-2 días
- Arroz blanco hervido.
- Pollo o pavo a la plancha.
- Pescado blanco al horno.
- Patata cocida.
- Manzana cruda rallada y reposada (10 minutos).
- Zanahoria cocida.
- Plátano maduro.
- Yogur natural sin azúcar (mejor con probióticos vivos).
- Pan tostado.
Lo que conviene evitar momentáneamente
- Lácteos enteros con lactosa si hay diarrea explosiva.
- Zumos de fruta industriales y bebidas azucaradas.
- Legumbres, brócoli, coliflor (gases).
- Frituras, embutidos, dulces.
- Cereales integrales muy fibrosos.
A partir del tercer día sin vómitos y con apetito, dieta totalmente normal. Seguir restringiendo más prolonga la recuperación.
Errores que los padres repetimos
- Dar antidiarreicos comerciales (loperamida) a niños pequeños: contraindicados.
- Cortar lactancia materna durante la diarrea (peor idea posible: la lactancia hidrata y protege).
- Sustituir la rehidratación por bebidas isotónicas deportivas.
- Dar antibióticos sin diagnóstico (la mayoría de diarreas son virales).
- Mantener dieta restrictiva durante una semana.
- No insistir con líquidos cuando el niño rechaza beber.
Probióticos: ¿sí o no?
La evidencia es razonable a favor de algunas cepas concretas (Lactobacillus rhamnosus GG, Saccharomyces boulardii) para acortar 1-2 días la diarrea aguda en niños. No son imprescindibles, pero pueden ayudar. Si te interesa el tema, lee nuestra guía completa sobre probióticos para niños.
Señales de alarma: cuándo ir a urgencias
Cualquiera de estas señales obliga a consulta médica inmediata, no a esperar al día siguiente:
- Diarrea con sangre evidente o moco oscuro abundante.
- Vómitos persistentes que impiden retener cualquier líquido.
- Más de 8 deposiciones líquidas en 24 horas en menores de 2 años.
- Fiebre superior a 39 ºC mantenida.
- Boca seca, sin lágrimas al llorar, fontanela hundida (en bebés).
- Pañal seco más de 6 horas en lactantes.
- Letargia, irritabilidad extrema o decaimiento marcado.
- Dolor abdominal intenso, persistente o localizado.
- Diarrea que dura más de 7 días sin mejorar.
- Viaje reciente a zona tropical.
Prevención: cómo reducir el riesgo familiar
- Lavado de manos antes de comer y al volver a casa.
- Vacunación frente a rotavirus en bebés (calendario habitual).
- Cocción adecuada de pollo, huevo y pescado.
- Lavado escrupuloso de fruta y verdura cruda.
- Beber siempre agua segura, sobre todo en viajes.
- No compartir cubiertos ni vasos cuando hay un caso en casa.
- Limpieza de baño y juguetes con un producto desinfectante en brotes familiares.
Para más contexto sobre cuidados generales del niño enfermo y nutrición durante convalecencia, conviene leer nuestro artículo sobre alimentación saludable infantil y la guía de estreñimiento en niños, que muchas veces aparece después de una diarrea.
Mensaje final para padres
La diarrea aguda asusta más por la frecuencia que por el riesgo. Bien hidratado, bien alimentado y bien observado, un niño con diarrea viral común se recupera en 2-5 días sin secuelas. La clave está en ofrecer líquido en pequeñas cantidades de forma constante, mantener el pecho o biberón, no dar medicamentos sin pediatra y reconocer las señales de alarma. Con eso ya tienes el 95% del manejo cubierto.